Invadieron los patios, las salas, los salones, las habitaciones, las cámaras, las estancias, incluso la despensa y la cocina. La batalla fue terrible.
Quién cuenta los brazos cortados, quién las piernas que yacían en la tierra, quién enumera las cabezas rodando por el suelo, quién describe el chirrido de las espadas, quién el rechinar de los escudos, quién el crujir de los yelmos?